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Confederalismo Democrático

Por Abdullah Öcalan

I. Prefacio

Durante más de treinta años el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha estado luchando por los derechos legítimos del pueblo kurdo. La lucha por la liberación tornó la cuestión kurda en un asunto internacional que afectó a la totalidad de Medio Oriente y trajo consigo una solución a su alcance. Cuando el PKK fue formado en los años setenta, el clima ideológico y político internacional se caracterizaba por el mundo bipolar de la Guerra Fría y el conflicto entre los campos socialista y capitalista. En aquel momento el PKK se vio inspirado por el ascenso de los movimientos de descolonización en todo el mundo, intentando encontrar un camino acorde, liberando y democratizando a la socidad; metas que determinan de manera creciente las acciones desde la década de los noventa. También hay una conexión causal entre la cuestión kurda y la dominación global del sistema capitalista moderno que debe ser cuestionada y desafiada para hacer posible una solución sin involucrarse en nuevas dependencias. Hasta ahora, con la mirada puesta en cuestiones de origen étnico y de nacionalidad como la cuestión kurda, las cuales están profundamente enraizadas en la historia y los cimientos de la sociedad, parecía haber sólo una solución viable: la creación de un Estado-Nación, que era el paradigma de la modernidad capitalista en aquel tiempo. ¿Y si no hubieran sido el nacionalismo y los Estados-Nación los que hubieran creado tantos problemas en Medio Oriente? Hay que mirar más detenidamente los antecedentes históricos de este paradigma y ver si se puede trazar una solución que evite la trampa del nacionalismo y se ajuste mejor a la situación de Medio Oriente.

II. El Estado-Nación

A. Bases

Con la sedentarización, la gente comenzó a formarse una idea del área en la que vivía, su extensión y sus delimitaciones, las cuales eran principalmente determinadas por la naturaleza y por rasgos del paisaje. Los clanes y tribus que se habían establecido en un área determinada y vivían allí por largo tiempo desarrollaron las nociones de identidad común y de patria. Los límites entre lo que las tribus veían como su patria no eran aún fronteras. El comercio, la cultura o el lenguaje no eran restringidos por estos límites. Las fronteras territoriales permanecieron flexibles por largo tiempo. Las estructuras feudales prevalecieron en casi todos lados y de vez en cuando surgieron monarquías dinásticas o grandes imperios multiétnicos con fronteras constantemente cambiantes y muchos idiomas y comunidades religiosas diferentes, como el Imperio Romano, el Imperio Austro-Húngaro, el Imperio Otomano o el Británico. Éstos sobrevivieron a largos períodos de tiempo y a muchos cambios políticos porque su base feudal les permitía distribuir flexiblemente el poder dentro de un rango de poderes más secundarios, o sea, pequeños.

1. Estado-Nación y Poder

Con la aparición del intercambio comercial en el Estado-Nación, el comercio y las finanzas impulsaron la participación política y posteriormente agregaron su poder a las estructuras estatales tradicionales. El desarrollo del Estado-Nación al comienzo de la Revolución Industrial, hace más de doscientos años, fue de la mano, por un lado, con la acumulación no regulada de capital y, por el otro, con la explotación sin obstáculos de la población en rápido crecimiento. La nueva burguesía que emergió de esta revolución quería tomar parte en las decisiones políticas y en las estructuras del Estado. El capitalismo, su nuevo sistema económico, se convirtió así en un componente inherente al nuevo Estado-Nación. El Estado-Nación necesitaba de la burguesía y del poder del capital para reemplazar el viejo orden feudal y su ideología, que descansaba en estructuras tribales y derechos heredados, por una nueva ideología nacional que uniera a todas las tribus y clanes bajo el mismo techo de la nación. De esta manera, el capitalismo y el Estado-Nación se enlazaron de manera tan cercana que ninguno se podía imaginar sin la existencia del otro. Como consecuencia de esto, la explotación no sólo fue aprobada por el Estado fue incluso estimulada y facilitada. Pero sobre todo, el Estado-Nación debe ser pensado como la máxima forma de poder. Ninguno de los otros tipos de Estado tiene tal capacidad de poder. Una de las razones principales es que el estrato superior de la clase media ha estado conectado al proceso de monopolización de manera más creciente que nunca. El Estado-Nación en si mismo es el monopolio más completo y desarrollado. Es la unidad más desarrollada de monopolios como el comercio, la industria, las finanzas y el poder. Una debería también pensar el monopolio ideológico como parte indivisible del monopolio de poder.

2. El Estado y sus raíces religiosas

Muchos conceptos y nociones políticas contemporáneas tienen su origen en conceptos o estructuras religiosas o teológicas. Realizar, una mirada más cercana revela que la religión y la imaginación divina mostraron las primeras identidades sociales de la historia. Éstas formaron el pensamiento ideológico de muchas tribus y otras comunidades pre-Estado definiendo su existencia como comunidades. Posteriormente, después de haberse desarrollado las estructuras estatales, los nexos tradicionales entre Estado, poder y sociedad comenzaron a debilitarse. Las ideas y prácticas sagradas y divinas que habían estado presentes en el origen de la comunidad perdían su significado en pos de la identidad común y fueron, en su lugar, transferidas a estructuras de poder como las de los monarcas y dictadores. El Estado y su poder derivaban de la voluntad y la ley divina, y su soberano se transformaba en rey por la gracia de Dios. Ellos representaban el poder divino en la Tierra. Hoy, la mayoría de los Estados modernos se llaman a si mismos seculares, reinvindicando que los viejos lazos entre religión y Estado han sido coartados y que la religión ya no es parte del Estado. Esto es discutiblemente sólo parte de la verdad. Incluso si las instituciones religiosas o representantes del clero ya no participan en la toma de decisiones política y social, ellos aún tienen en cierta medida influencia sobre estas decisiones ya que ellos mismos están influenciados por ideas y desarrollos políticos y sociales. Por lo tanto, el secularismo o laicismo como se lo denomina en Turquía, aun contiene elementos religiosos. La separación de Estado y religión es el resultado de una decisión política. No se dio naturalmente. Esta es la razón por la cual incluso hoy en día el poder y el Estado parecen algo dado, podría decirse incluso, dado por Dios. Nociones como Estado secular o poder secular permanecen ambiguas. El Estado-Nación también tiene asignado un número de atributos que sirven para reemplazar viejos atributos religiosamente enraizados como: nación, patria, bandera nacional, himno nacional y muchos otros. Particularmente nociones como la unidad de Estado y nación sirven para trascender las estructuras políticas materiales y son, como tales, representaciones de la unidad con Dios pre-estatal. Éstas han sido puestas en el lugar de lo divino. Cuando en otros tiempos una tribu subyugaba a otra tribu sus miembros tenían que rendir culto a los dioses de los vencedores. Podríamos llamar a este proceso, proceso de colonización, incluso de asimilación. El Estado-Nación es un Estado centralizado con atributos casi divinos que ha desarmado a la sociedad por completo y monopoliza el uso de la fuerza.

3. La Burocracia y el Estado-Nación

Desde que el Estado-Nación trasciende su base material, los ciudadanos, asumen una existencia más allá de sus instituciones políticas. Requiere instituciones adicionales propias para proteger su base ideológica, además de legal, económica y sus estructuras religiosas. Lo que resulta de la burocracia militar y civil es costoso y sirve únicamente a la preservación del estado trascendental en si mismo, que a cambio eleva la burocracia por encima de la gente. Durante la modernidad europea el Estado tenía todos los medios a disposición para expandir su burocracia en todos los estratos de la sociedad. Allí creció como un cáncer, infectando toda vida en sociedad. La burocracia y el Estado-Nación no pueden existir el uno sin el otro. Si el Estado-Nación es la columna vertebral de la modernidad capitalista, ciertamente es también la jaula de la sociedad natural. Su burocracia asegura el funcionamiento fluido del sistema, las bases de la producción de bienes y los beneficios para los actores económicos relevantes tanto en el Estado-Nación real y socialista, como en el favorable a las empresas. El Estado-Nación domestica a la sociedad en nombre del Capitalismo y aliena a la comunidad de sus fundamentos naturales. Cualquier análisis con la intención de localizar y resolver problemas sociales necesita observar de cerca estas conexiones.

4. Estado-Nación y Homogeneidad

El Estado-Nación en su forma original apuntaba a la monopolización de todos los procesos sociales. Debía lucharse contra la diversidad y la pluralidad, un enfoque que llevó a la asimilación y al genocidio. No sólo explota las ideas y el potencial laboral de la sociedad y coloniza las cabezas de las personas en nombre del capitalismo, sino que también asimila todo tipo de culturas e ideas espirituales e intelectuales para preservar su propia existencia. Apunta a la creación de una cultura nacional única, una única identidad nacional y una única comunidad religiosa unificada. De esta manera también refuerza una ciudadanía homogénea. La noción de ciudadano ha sido creada como resultado de la búsqueda de tal homogeneidad. La ciudadanía de la modernidad no define más que la transición hecha desde la esclavitud privada a la esclavitud estatal. El capitalismo no puede conseguir beneficios en ausencia de tales ejércitos de esclavitud moderna. La sociedad nacional homogénea es la sociedad más artificial que haya sido creada y es el resultado del “proyecto de ingeniería social”. Estas metas son logradas generalmente por el uso de la fuerza o por incentivos financieros y han desembocado, con frecuencia, en la aniquilación física de minorías, culturas e idiomas o en la asimilación forzada. La historia de los dos últimos siglos está llena de ejemplos que ilustran los intentos violentos por crear una nación que corresponda con la realidad imaginaria de un verdadero Estado-Nación.

5. Estado-Nación y Sociedad

Suele decirse que el Estado-Nación se preocupa por el destino de la gente común. Esto no es verdad. Es, más bien, el gobernador nacional del sistema capitalista mundial, un vasallo de la modernidad capitalista, la cual está más profundamente enredada en las estructuras dominantes del capital de lo que solemos asumir. Es una colonia del capital. Sin considerar cuán nacionalista el Estado-Nación pueda presentarse, sirve en la misma medida a los procesos capitalistas de explotación. No hay otra explicación para las horribles guerras de redistribución de la modernidad capitalista. Así, el Estado-Nación no se inmiscuye con la gente común – es un enemigo de la gente. Las relaciones entre otros Estados-Nación y los monopolios internacionales son coordinadas por los diplomáticos del Estado-Nación. Sin el reconocimiento de otros Estados-Nación ninguno de ellos podría sobrevivir. La razón puede encontrarse en el sistema capitalista mundial. Los Estado-Nación que abandonen la falange (conjunto de numerosas personas unidas para un cierto fin) del sistema capitalista serán dominados por la misma suerte que el régimen de Saddam experimentó en Irak o serán puestos de rodillas por medio de embargos económicos. Infiramos ahora algunas características del Estado-Nación del ejemplo de la República de Turquía.

B. Fundamentos Ideológicos del Estado-Nación

En el pasado la historia de los Estados a menudo fue identificada por la historia de sus gobernantes, a quienes se les otorgaban cualidades casi divinas. Esta práctica cambió con el ascenso del Estado-Nación. Ahora todo el Estado ha sido idealizado y elevado a un nivel divino.

1. Nacionalismo

Suponiendo que comparáramos el Estado-Nación con un dios viviente, el nacionalismo sería la religión correspondiente. A pesar de algunos elementos en apariencia positivos, el Estado-Nación y el nacionalismo muestran características metafísicas. En este contexto, el beneficio capitalista y la acumulación de capital aparecen como categorías envueltas en el misterio. Hay una red de relaciones contradictorias detrás de estos términos que está basada en la fuerza y la explotación. Su lucha hegemónica por el poder sirve a la maximización de los beneficios. En este sentido, el nacionalismo aparece como una justificación cuasi-religiosa. Sin embargo, su verdadera misión es su servicio a un Estado-Nación virtualmente divino y su visión ideológica que impregna todas las áreas de la sociedad. Artes, ciencia y conciencia social: ninguna de ellas es independiente. Con lo tanto, una verdadera ilustración intelectual necesita un análisis fundamental de estos elementos de la modernidad.

2. La Ciencia Positivista

El paradigma de una ciencia positivista o descriptiva forma otro pilar ideológico del Estado-Nación. Aviva la ideología nacionalista pero también el laicismo, el cual ha tomado la forma de una nueva religión. Por otro lado, es uno de los fundamentos ideológicos de la modernidad y sus dogmas han influenciado las ciencias sociales sustentablemente. El positivismo puede ser circunscrito como una aproximación filosófica que está estrictamente confinada a la apariencia de las cosas, la cual fundamenta con la realidad misma. Dado que en el positivismo la apariencia es la realidad, nada que no tenga apariencia puede ser parte de la realidad. Sabemos por la física quántica, la astronomía, algunos campos de la biología e incluso por la esencia del pensamiento en si mismo que la realidad ocurre en mundos que están más allá de eventos observables. La verdad en la relación entre lo observado y el observador se ha mitificado al punto de que ya no encaja en ninguna escala física o definición. El positivismo niega esto y así, hasta cierto punto, se asemeja a la adoración del ídolo de tiempos remotos, donde el ídolo constituye la imagen de la realidad.

3. Sexismo

Otro pilar ideológico del Estado-Nación es el sexismo que impregna toda la sociedad. Muchos sistemas civilizados han empleado el sexismo para preservar su poder. Reforzaron la explotación de las mujeres y las utilizaron como una valiosa reserva de mano de obra barata. Las mujeres también son consideradas un recurso valioso en tanto y en cuanto producen descendencia y proveen a la reproducción del hombre. De esta forma, la mujer es tanto un objeto sexual como una mercancía. Ella es una herramienta para la preservación del poder masculino y puede progresar, en el mejor de los casos, para convertirse en un accesorio de la sociedad masculina patriarcal.

Por un lado, el sexismo de la sociedad del Estado-Nación fortalece el poder de los hombres, por el otro, el Estado-Nación torna su sociedad en una colonia a través de la explotación de las mujeres. Con respecto a esto, las mujeres también pueden ser consideradas como una nación explotada. En el curso de la historia de la civilización el patriarcado consolidó el marco tradicional de las jerarquías, el cual en el Estado-Nación está estimulado por el sexismo. El sexismo enraizado socialmente es como el nacionalismo, un producto ideológico del Estado-Nación y del poder. El sexismo socialmente enraizado no es menos peligroso que el capitalismo. El patriarcado, sin embargo, intenta esconder estos hechos a toda costa. Esto es comprensible con la vista puesta en el hecho de que todas las relaciones de poder e ideologías estatales están estimuladas por conceptos y comportamientos sexistas. Sin la represión de las mujeres la represión de la totalidad de la sociedad no es concebible. Mientras que por un lado el sexismo dentro de la sociedad del Estado-Nación da al hombre el máximo poder, por el otro, transforma a la sociedad a través de la mujer en la peor colonia de todas. De ahí que la mujer sea la sociedad histórica de la nación-colonia que ha alcanzado su peor posición dentro del Estado-Nación. Todo el poder y las ideologías estatales provienen de comportamientos y actitudes sexistas. La esclavitud de la mujer es el área social más profunda y disfrazada, donde todos los tipos de esclavitud, opresión y colonización tienen lugar. El capitalismo y el Estado-Nación actúan con total conciencia de esto. Sin la esclavitud de la mujer ninguno de los otros tipos de esclavitud pueden existir o siquiera desarrollarse. El capitalismo y el Estado-Nación denotan al varón más institucionalmente dominante. Dicho más valiente y abiertamente: el capitalismo y el Estado-Nación son la monopolización del varón despótico y explotador.

4. Religiosidad

Incluso si actúa en apariencia como un Estado secular, el Estado-Nación no se rehúsa a usar una mezcla de nacionalismo y religión para sus propósitos. La razón es simple: la religión aún juega un papel importante en algunas sociedades o en parte de ellas. Con respecto a esto, el Islam es en particular muy ágil. Sin embargo, la religión en la edad de la modernidad ya no juega su rol tradicional. Ya sea una creencia moderada o radical, la religión en el Estado-Nación ya no tiene una misión en la sociedad. Sólo puede hacer lo que le permite el Estado-Nación. Su influencia aún existente y su funcionalidad, que puede ser mal utilizada para la promoción del nacionalismo, son aspectos interesantes para el Estado-Nación. En algunos casos la religión incluso asume la parte del nacionalismo. La Shi´ah de Irán es una de las más poderosas armas ideológicas del Estado iraní. En Turquía la ideología sunni juega un rol similar pero más limitado.

C. Los Kurdos y el Estado-Nación

Tras la breve introducción precedente sobre el Estado-Nación y sus bases ideológicas, veremos ahora por qué la fundación de un Estado-Nación kurdo separado no tiene sentido para los kurdos. A lo largo de las últimas décadas los kurdos no sólo han luchado contra la represión de los poderes dominantes y por el reconocimiento de su existencia. También lo han hecho por la liberación de su sociedad del dominio del feudalismo. De ahí que no tenga sentido reemplazar las viejas cadenas por nuevas o incluso intensificar la represión. Esto es lo que significaría la fundación del Estado-Nación en el contexto de la modernidad capitalista. Sin oposición contra la modernidad capitalista no habrá lugar para la liberación de la gente. Esta es la razón por la cual la fundación de un Estado-Nación kurdo no es una opción para mí. El llamado a un Estado-Nación aparte resulta de los intereses de las clases gobernantes o de los intereses de la burguesía pero no refleja los in- tereses de la gente ya que otro Estado sólo sería la creación de injusticia adicional y restringiría el derecho a la libertad incluso más. La solución a la cuestión kurda necesita, por lo tanto, hallarse en un acercamiento que debilite a la modernidad capitalista o la haga retroceder. Hay razones históricas, peculiaridades sociales y desarrollos reales además del hecho de que el área de asentamiento de los kurdos se extiende sobre los territorios de cuatro países diferentes, lo cual hace indispensable una solución democrática. Lo que es más, hay también un hecho importante: que todo Medio Oriente sufre de déficit democrático. Gracias a la situación geoestratégica del área del asentamiento kurdo, proyectos democráticos kurdos exitosos prometen adelantar la democratización de Oriente Medio en general. Llamemos a este proyecto democrático Confederalismo Democrático.

III. Confederalismo Democrático

Este tipo de autoridad o administración puede ser llamada administración política no estatal o democracia sin Estado. Los procesos de toma de decisión democráticos no deben ser confundidos con los procesos conocidos de la administración pública. Los Estados sólo administran mientras que las democracias gobiernan. Los Estados están fundados en el poder, las democracias están basadas en el consenso colectivo. El mandato en el Estado está determinado por decreto, aunque puede en parte ser legitimado a través de elecciones. Las democracias usan elecciones directas. El Estado usa la coerción como medio legitimo. Las democracias se apoyan sobre la participación voluntaria. El Confederalismo Democrático está abierto a otros grupos y facciones políticas. Es flexible, multi-cultural, anti-monopólico, y orientado hacia el consenso. La ecología y el feminismo son pilares centrales. En el marco de este tipo de auto-administración, una economía alternativa se vuelve algo necesario, lo que incrementa los recursos de la sociedad en lugar de explotarlos y así hace justicia a las múltiples necesidades de la sociedad.

A. La Participación y la Diversidad del Paisaje Político

La composición contradictoria de la sociedad requiere grupos políticos con formaciones tanto horizontales como verticales. Grupos centrales, regionales y locales necesitan estar balanceados de esta manera. Únicamente ellos, cada uno para sí, son capaces de lidiar con su situación concreta y especial y desarrollar soluciones apropiadas a problemas sociales de largo alcance. Es un derecho natural el expresar la propia identidad cultural, étnica o nacional con ayuda de asociaciones políticas. Sin embargo, este derecho necesita una sociedad ética y política. Ya sea una república del Estado-Nación o una democracia, el Confederalismo Democrático está abierto a compromisos que conciernen a tradiciones estatales o gubernamentales. Permite la coexistencia equitativa.

B. La Herencia de la Sociedad y la Acumulación de Conocimiento Histórico

Nuevamente, el Confederalismo Democrático se apoya sobre la experiencia histórica de la sociedad y su herencia colectiva. No es un sistema político moderno arbitrario sino que acumula historia y experiencia. Es la descendencia de la vida de la sociedad. El Estado continuamente se orienta hacia el centralismo en busca de los intereses de los monopolios de poder. Justamente lo opuesto es certero para el Confederalismo. No son los monopolios sino la sociedad la que está en el centro del foco político. La estructura heterogénea de la sociedad está en contradicción con todas las formas de centralismo. El centralismo distinto sólo desemboca en erupciones sociales. Dentro de la memoria de la gente se han formado, grupos sueltos de clanes, tribus u otras comunidades con cualidades federales. De esta manera fueron capaces de preservar su autonomía interna. Incluso el gobierno interno de imperios empleaba diversos métodos de auto-administración para sus diferentes partes, que incluían autoridades religiosas, concejos tribales, reinos e incluso repúblicas. De ahí que sea importante comprender que, incluso los imperios en apariencia centralistas siguen una estructura organizacional confederada. El modelo centralista no es un modelo administrativo querido por la sociedad. Tiene su fuente en la preservación del poder de los monopolios.

C. Ética y Conciencia Política

La clasificación de la sociedad en categorías y términos tras un determinado patrón es producida artificialmente por los monopolios capitalistas. Lo que cuenta en una sociedad así no es lo que eres sino lo que parece que eres. La alienación putativa de la sociedad de su propia existencia fomenta la retirada de la participación activa, una reacción que a menudo es denominada desencanto con la política. No obstante, las sociedades están esencialmente orientadas a la política y el valor. Los monopolios económicos, políticos, ideológicos y militares son construcciones que contradicen la naturaleza de la sociedad a través de la simple pugna por un superávit. Éstos no crean valores. Tampoco puede una revolución crear una nueva sociedad. Sólo puede influenciar el tejido ético y político de una sociedad. Cualquier otra cosa queda a la discreción de la sociedad política basada en la ética. Ya he mencionado que la modernidad capitalista refuerza la centralización del Estado. Los centros de poder militares y políticos dentro de la sociedad han sido privados de su influencia. El Estado-Nación como substituto moderno de la monarquía dejó tras de sí una sociedad debilitada e indefensa. A este respecto, el orden legal y la paz pública sólo implican el mando clasista de la burguesía. El poder se constituye a si mismo en el Estado central y se vuelve uno de los paradigmas administrativos fundamentales de la modernidad. Esto coloca al Estado-Nación en contraste con la democracia y el republicanismo. Nuestro proyecto de “modernidad democrática” se entiende como un borrador alternativo a la modernidad como la conocemos. Se construye sobre el Confederalismo Democrático como paradigma político fundamental. La modernidad democrática es el techo de una sociedad política basada en la ética. Siempre y cuando cometamos el error de creer que las sociedades necesitan ser entidades monolíticas homogéneas, será difícil entender el Confederalismo. La historia de la modernidad también es una historia de cuatro siglos de genocidio físico y cultural en nombre de una sociedad unitaria imaginaria. El Confederalismo Democrático como categoría sociológica es la contraparte de esta historia y yace en la voluntad de luchar si es necesario y en la diversidad ética, cultural y política. La crisis del sistema financiero es una consecuencia inherente al Estado-Nación capitalista. Sin embargo, todos los esfuerzos de los neo- liberales por cambiar el Estado-Nación han carecido de éxito. Oriente Medio provee ejemplos instructivos.

D. El Confederalismo Democrático y el Sistema Político Democrático

En contraste con un entendimiento centralista y burocrático de la administración y el ejercicio del poder, el Confederalismo posee un tipo de auto-administración política donde todos los grupos de la sociedad y todas las identidades culturales pueden expresarse en reuniones locales, convenciones generales y consejos. Esta explicación de la democracia abre el espacio político a todos los estratos de la sociedad y permite la formación de grupos políticos diferentes y diversos. De esta manera, también se avanza la integración política de la sociedad como un todo. La política se vuelve una parte de la vida cotidiana. Sin la política, la crisis del Estado no puede ser resuelta en su totalidad, ya que la crisis es avivada por una falta de representación de la sociedad política. Términos como federalismo o auto-administración, como se encuentran en las democracias liberales, necesitan ser concebidos de nuevo. Esencialmente, no deberían ser concebidos como niveles jerárquicos de la administración del Estado-Nación sino como herramientas centrales de expresión y participación social. A cambio, esto adelantará la politización de la sociedad. No necesitamos grandes teorías, lo que necesitamos es la voluntad para dar expresión a las necesidades sociales a través del fortalecimiento estructural de la autonomía de los actores sociales y de la creación de las condiciones para la organización de la sociedad cómo un todo. La creación de un nivel operacional donde todas las clases de grupos políticos y sociales, comunidades religiosas o tendencias intelectuales pueden expresarse directamente en todos los procesos de toma de decisiones locales también puede denominarse democracia participativa. Cuanto más fuerte es la participación, más poderoso es este tipo de democracia. Mientras que el Estado-Nación contrasta con la democracia e incluso la niega, el Confederalismo Democrático constituye un proceso democrático continuo. Los actores sociales, que son en si mismos unidades federativas, son células germinales de la democracia participativa. Pueden combinarse y asociarse en nuevos grupos y confederaciones de acuerdo a la situación. Cada una de las unidades políticas implicadas en la democracia participativa es esencialmente democrática. De esta forma, lo que llamamos democracia es la aplicación de procesos democráticos de toma de decisiones desde el nivel local al global en el marco de un proceso político constante. Este proceso afectará a la estructura del tejido social de la sociedad en contraste con la pugna por la homogeneidad del Estado-Nación, es una construcción que sólo puede ser realizada por la fuerza, resultando en la pérdida de libertad. Ya he mencionado que el nivel local es el nivel donde se toman las decisiones. Sin embargo, el pensamiento que lleva a estas decisiones necesita estar en línea con cuestiones globales. Necesitamos tomar conciencia de que incluso las aldeas y los barrios urbanos requieren estructuras confederadas. Todas las áreas de la sociedad necesitan estar dadas a la auto-administración, todos sus niveles necesitan ser libres de participar.

E. Confederalismo Democrático y Auto-defensa

En esencia, el Estado-Nación es una entidad militarmente estructurada. Los Estados-Nación son eventualmente los productos de todo tipo de guerras internas y externas. Ninguno de los Estados- Nación se ha originado por si mismo. Invariablemente tienen un registro de guerras. Este proceso no se limita a su base fundacional sino que se construye sobre la militarización de toda la sociedad. El liderazgo civil del Estado es sólo un accesorio del aparato militar. Las democracias liberales incluso exceden esto, pintando sus estructuras militares con colores democráticos y liberales. No obstante, esto no las abstiene de buscar soluciones autoritarias en el punto más alto de una crisis causada por el mismo sistema. El ejercicio fascista del poder es la naturaleza del Estado-Nación. El fascismo es la forma más pura de Estado-Nación. Esta militarización sólo puede ser contrarrestada con la ayuda de la autodefensa. Las sociedades sin mecanismo de autodefensa pierden su identidad, su capacidad de una toma de decisiones democrática y su naturaleza política. Por lo tanto, la autodefensa de una sociedad no está limitada a su sola dimensión militar. También presupone la preservación de su identidad, de su propia conciencia política y de un proceso de democratización. Sólo entonces podemos hablar de autodefensa. En este contexto, el Confederalismo Democrático puede ser denominado como un sistema de autodefensa de la sociedad. Únicamente con la ayuda de las redes confederadas puede haber una base para oponerse a la dominación global de los monopolios y al militarismo del Estado-Nación. Contra la red de monopolios debemos construir una red de confederaciones sociales igualmente fuerte. Esto significa, en particular, que el paradigma social del Confederalismo no implica un monopolio militar de las fuerzas armadas, quienes sólo tienen la tarea de asegurar la seguridad interna y externa. Están bajo control directo de las instituciones democráticas y es la sociedad quien debe ser capaz de determinar sus obligaciones. Una de sus tareas será la defensa del libre albedrío de la sociedad de las intervenciones internas y externas. La composición del liderazgo militar necesita ser determinado en términos y partes iguales tanto por las instituciones políticas como por las agrupaciones confederadas.

F. El Confederalismo Democrático versus la Lucha por la Hegemonía

En el Confederalismo Democrático no hay lugar para ningún tipo de lucha hegemónica. Esto es especialmente cierto en el campo de la ideología. La hegemonía es un principio seguido usualmente por las civilizaciónes clásicas. Las civilizaciones democráticas rechazan los poderes e ideologías hegemónicos. Cualquier forma de expresión que atravesara los lazos de la auto-administración democrática llevaría la auto-administración y la libertad de expresión ad absurdum. El manejo colectivo de los asuntos de la sociedad requiere comprensión con respecto a las opiniones disidentes y las formas democráticas de tomar decisiones. Esto contrasta en cuanto a como se entiende el liderazgo en la modernidad capitalista, donde las decisiones burocráticas arbitrarias del Estado-Nación son diametralmente opuestas al liderazgo democrático-confederado, en línea con fundamentos éticos. En el liderazgo del Confederalismo Democrático las instituciones no necesitan la legitimación ideológica, de ahí que no necesiten luchar por la hegemonía.

G. Estructuras Confederadas Democráticas a Escala Global

Aunque en el Confederalismo Democrático, el foco está en el nivel local, organizar el Confederalismo globalmente no está excluido. Contrariamente, necesitamos establecer una plataforma de sociedades civiles nacionales en términos de una asamblea confederada para oponerse a las Naciones Unidas como asociación de Estados-Nación bajo el liderazgo de los super poderes. De esta forma podríamos obtener mejores decisiones con vistas a la paz, la ecología, la justicia y la productividad en el mundo.

H. Conclusión

El Confederalismo Democrático puede describirse como un tipo de auto-administración en contraste con la administración del Estado-Nación. No obstante, bajo ciertas circunstancias, la coexistencia pacífica es posible siempre y cuando el Estado-Nación no interfiera con los asuntos centrales de la auto-administración. Tales intervenciones requerirían la autodefensa de la sociedad civil. El Confederalismo Democrático no está en guerra con ningún Estado-Nación pero no se quedará de brazos cruzados ante los esfuerzos de asimilación. El derrocamiento revolucionario o la fundación de un nuevo Estado no crean un cambio sustentable. A largo plazo, la libertad y la justicia sólo pueden ser alcanzadas dentro de un proceso dinámico confederado y democrático. Ni el rechazo total ni el reconocimiento total del Estado son útiles para los esfuerzos democráticos de la sociedad civil. La superación del Estado, en particular del Estado-Nación, es un proceso a largo plazo. El Estado será superado cuando el Confederalismo Democrático haya demostrado sus capacidades para resolver problemas con vistas a los asuntos sociales. Esto no significa, sin em- bargo, que los ataques de los Estados-Nación deban ser aceptados. Las confederaciones democráticas mantendrán sus fuerzas de autodefensa en todo momento. Las confederaciones democráticas no estarán limitadas a organizarse dentro de un territorio en particular. Se convertirán en confederaciones transfronterizas cuando las sociedades implicadas así lo deseen.

IV. PRINCIPIOS DEL CONFEDERALISMO DEMOCRÁTICO

  1. El derecho a la auto-determinación de las personas incluye el derecho a un Estado propio. Sin embargo, la fundación de un Estado no incrementa la libertad de la gente. El sistema de las Naciones Unidas que está basado en los Estados-Nación permanece ineficiente. Mientras tanto, los Estados-Nación se han convertido en serios obstáculos para cualquier desarrollo social. El Confederalismo Democrático es, en contraste, el paradigma de las personas oprimidas.

  2. El Confederalismo Democrático es un paradigma social no-estatal. No es controlado por un Estado. Al mismo tiempo, el Confederalismo Democrático es el proyecto original organizacional y cultural de una nación democrática.

  3. El Confederalismo Democrático se basa en la participación de base. Sus procesos de toma de decisiones yacen en la comunidad. Los niveles superiores sólo sirven a la coordinación e implementación de la voluntad de las comunidades que envían a sus delegados a las asambleas generales. Durante un lapso limitado de tiempo son tanto portavoz como institu- ción ejecutiva. Sin embargo, el poder de decisión básico se sostiene sobre las instituciones locales de base.

  4. El Medio Oriente. – La democracia no puede ser impuesta por el sistema capitalista y sus poderes imperiales, los cuales dañan la democracia. La propagación de una democracia de base es elemental. Es el único acercamiento que puede ser tolerado por diversos grupos étnicos, religiones y diferencias de clase. También va de la mano con la estructura confederada tradicional de la sociedad.

  5. El Confederalismo Democrático en Kurdistán es también un movimiento antinacionalista. Apunta a la realización del derecho a la autodefensa de la gente a través del avance de la democracia en todo Kurdistán sin cuestionar las fronteras políticas existentes. Su meta no es la fundación de un Estado-Nación kurdo. El movimiento tiene como intención establecer estructuras federales en Irán, Turquía, Siria e Irak que estén abiertas a todos los kurdos y al mismo tiempo formen una confederación paraguas para las cuatro partes de Kurdistán.

V. PROBLEMAS DE LAS PERSONAS EN MEDIO ORIENTE Y POSIBLES CAMINOS HACIA UNA SOLUCIÓN

La situaciòn nacional no es un fantasma de la modernidad capitalista. No obstante, fue la modernidad capitalista la que impuso la cuestión nacional en la sociedad. La nación reemplazó a la comunidad religiosa. Sin embargo, la transición hacia una sociedad nacional necesita la superación de la modernidad capitalista si la nación no quiere permanecer como el disfraz de los monopolios represivos. Tan negativo como es el excesivo énfasis de la categoría nacional en Medio Oriente, serían las consecuencias de desatender el aspecto colectivo nacional. Por lo tanto, el método para tratar el asunto no debería ser ideológico sino científico y tampoco nacion-estatísta sino basado en el concepto de nación democrática y comunismo democrático. Los contenidos de tal enfoque son los elementos fundamentales de la modernidad democrática. A lo largo de los últimos dos siglos el nacionalismo y la tendencia hacia los Estados-Nación han sido avivados en las sociedades de Medio Oriente. Los asuntos nacionales no han sido resueltos sino que se han visto agravados en todas las áreas de la sociedad. En lugar de cultivar la competición productiva, el capital impone las guerras internas y externas en nombre del Estado-Nación. La teoría del comunismo sería una alternativa al capitalismo. En el marco de las naciones democráticas que no luchan por los monopolios de poder, esto podría conducir a la paz en una región que no ha sido más que el campo de guerras sangrientas y genocidios.

En este contexto podemos hablar de cuatro naciones mayoritarias: los árabes, los persas, los turcos y los kurdos. No deseo dividir las naciones en mayoría o minoría ya que no lo encuentro apropiado. Pero debido a consideraciones demográficas, hablaré de naciones mayoritarias. En el mismo contexto, también podríamos usar el término naciones minoritarias.

  1. Hay más de veinte Estados-Nación árabes que dividen a la comunidad árabe y dañan sus sociedades con guerras. Este es uno de los factores principales responsables para la alienación de los valores culturales y la aparente desesperación de la situación nacional árabe. Estos Estados-Nación no han sido capaces de formar una comunidad económica transnacional. Son la razón principal de la problemática situación de la nación árabe. Un nacionalismo tribal religiosamente motivado junto con una sociedad patriarcal sexista impregnan todas las áreas de la sociedad, resultando en un conservadurismo distintivo y una obediencia servil. Nadie cree que los árabes podrían encontrar una solución nacional árabe a sus problemas internos y transnacionales. Sin embargo, la democratización y un acercamiento comunista podrían proveer una solución. Su debilidad hacia Israel, a quien los Estados-Nación árabes consideran un competidor, no sólo es el resultado del apoyo internacional por parte de los poderes hegemónicos, sino el resultado de instituciones democráticas y comunales internas fuertes dentro de Israel. En el último siglo, la sociedad de la nación árabe ha sido debilitada por el nacionalismo radical y el Islam. Aun así, si son capaces de unir el socialismo comunal, el cual no les es extraño, con el entendimiento de una nación democrática, puede que entonces sean capaces de encontrar una solución segura y duradera.

  2. Los turcos y los turkmenos forman otra nación influyente. Comparten con los árabes un objetivo similar del poder y de la ideología. Son nacionalistas de estado muy estrictos y tienen un profundo nacionalismo religioso y racial grabado en ellos. Desde un punto de vista sociológico, los turcos y turkmenos son bastante diferentes. Las relaciones entre la aristocracia turkmena y turca se asemejan a las tensas relaciones entre la aristocracia beduina y la árabe. Forman un estrato cuyos intereses son compatibles con la democracia y el comunalismo. Los problemas nacionales son bastante complejos. La lucha por el poder del Estado-Nación, el nacionalismo distintivo y una sociedad patriarcal sexista predominan y crean una sociedad muy conservadora. La familia es considerada la célula más pequeña del Estado. Tanto los individuos como las instituciones han incorporado estos aspectos relevantes dentro de las sociedades. Las comunidades turcas y turkmenas luchan por el poder. Otros grupos étnicos están sujetos a una política de subyugación distinta. Las estructuras centralistas de poder del Estado-Nación turco y la ideología oficial rígida han impedido una solución a la cuestión kurda hasta hoy. A la sociedad se le hace creer que no hay alternativa al Estado. No hay balance entre el individuo y el Estado. La obediencia es considerada como el valor más grande. En contraste, la teoría de la modernidad democrática ofrece un acercamiento adecuado a todas las comunidades nacionales en Turquía para resolver sus problemas nacionales. Un proyecto basado en la comunidad de la confederación democrática turca fortalecería su unidad interna al mismo tiempo que crearía las condiciones para una coexistencia pacífica con los vecinos con los que vive. Las fronteras han perdido su significado anterior cuando se refiere a la unidad social. A pesar de los límites geográficos, las herramientas modernas de comunicación de hoy en día permiten una unidad virtual entre los individuos y las comunidades donde sea que estén. Una confederación democrática de las comunidades nacionales turcas podría ser una contribución a la paz mundial y al sistema de modernidad democrática.

  3. La sociedad nacional kurda es muy compleja. En todo el mundo, los kurdos son la nación más grande sin un Estado propio. Se han establecido en las áreas de asentamiento actuales desde el Neolítico. La agricultura y la cría de ganado, además de su prontitud para defenderse usando las ventajas geográficas de su montañosa tierra natal, ayudó al kurdo a sobrevivir como un nativo. La situacion nacional kurda surge del hecho de que se les ha negado su derecho a la nacionalidad. Otros intentaron asimilarlos, aniquilarlos y finalmente negar su existencia categóricamente. No tener un Estado propio tiene ventajas y desventajas. Las experiencias de las civilizaciones basadas en el Estado sólo han sido tomadas hasta cierto punto. Esto puede ser un beneficio en la concreción de conceptos sociales alternativos más allá de la modernidad capitalista. Su área de asentamiento está dividida por las fronteras nacionales de cuatro países y yace en una región geográficamente estratégica e importante, dando así a los kurdos una ventaja estratégica. Los kurdos no tienen la oportunidad de formar una sociedad nacional a través del uso del poder estatal. Aunque hoy existe una entidad política kurda en Irak-Kurdistán, no es un Estado-Nación sino una entidad para-estatal. Kurdistán también ha sido hogar de minorías armenias y arameas antes de que éstas cayeran víctimas de genocidios. También hay grupos más pequeños de árabes y turcos. Incluso hoy, hay muchos grupos religiosos y creencias diversas conviviendo. Hay también situaciones rudimentarias de una cultura tribal y de clan, mientras que casi no hay presencia de una cultura urbana. Todas estas propiedades son una bendición para formaciones políticas democráticas nuevas. Las cooperativas comunales en la agricultura pero también en la economía del agua y del sector energético se ofrecen como formas ideales de producción. La situación también es favorable para el desarrollo de una sociedad política y ética. Incluso la ideología patriarcal está menos enraizada aquí que en las sociedades colindantes. Es beneficioso para el establecimiento de una sociedad democrática donde la libertad y la igualdad de las mujeres formen uno de los pilares principales. Esto también ofrece las condiciones para la creación de una nación abierta a un ambiente democrático en línea con el paradigma de la modernidad democrática. La construcción de una nación democrática basada en identidades multinacionales es la solución ideal al callejón sin salida del Estado-Nación. La entidad emergente podría volverse un proyecto básico para todo Medio Oriente y expandirse dinámicamente dentro de los países vecinos. Convencer a las naciones vecinas de este modelo cambiaría el destino de Medio Oriente y reforzaría la oportunidad de la modernidad democrática para crear una alternativa. En este sentido, la libertad de los kurdos y la democratización de su sociedad, por lo tanto, sería sinónimo de libertad de toda la re- gión y sus sociedades.

  4. La razón por lo que existen los problemas actuales de las naciones persas e iraníes puede ser encontrada en las intervenciones de las civilizaciones históricas y de la modernidad capitalista. Aunque su identidad original fue el resultado de la tradición zoroastra y mitraica, éstas se han visto anuladas por un derivado del Islam. El maniqueísmo que emergió como la síntesis del judaísmo, el cristianismo y el mohammedismo con la filosofía griega no fue capaz de prevalecer por sobre la ideología de la civilización oficial. En realidad no llegó más lejos que a nutrir la tradición de la rebelión. Por consiguiente, ha convertido la tradición islámica en denominación Shi´ah y la ha adoptado para ser su más reciente ideología civilizada. En el presente, se están haciendo esfuerzos para modernizarse, pasando los elementos de la modernidad capitalista a través del filtro de la Shi´ah. La sociedad iraní es multi-étnica y multi-religiosa y está bendecida con una rica cultura. Todas las identidades nacionales y religiosas de Medio Oriente se pueden encontrar allí. Esta diversidad está en fuerte contraste con el reclamo hegemónico de la teocracia, que cultiva un nacionalismo religioso sutil, y la clase gobernante no se echa para atrás ante la propaganda anti-modernista cuando sirve a sus intereses. Las tendencias revolucionarias y democráticas han sido integradas por la civilización tradicional. Un régimen despótico gobierna el país hábilmente. Los efectos negativos de las sanciones americanas y europeas no son despreciables. A pesar de los fuertes esfuerzos centralistas en Irán, ya existe desde las bases algún tipo de federalismo. Cuando elementos de la civilización democrática y del federalismo, incluyendo azeríes, kurdos, baluchis, árabes y turkmenos se crucen, el proyecto de una “Confederación Democrática de Irán” puede emerger y volverse atractivo. El movimiento de las mujeres y las tradiciones comunales jugarán aquí un rol especial.

  5. La cuestión nacional armenia contiene una de las tragedias más grandes que el progreso de la modernidad capitalista haya ocasionado en Oriente Medio. Los armenios son un pueblo muy viejo. Compartieron mucha área de su asentamiento con los kurdos. Mientras los kurdos viven primariamente de la agricultura y el trabajo con animales, los armenios se emplearon en las artesanías y el arte. Como los kurdos, los armenios cultivaron una tradición de autodefensa. Dejando de lado algunos breves episodios, los armenios nunca tuvieron éxito en fundar un Estado. Ellos confían en la cultura cristiana, que les da su identidad y su fe en la salvación. Por su religión, a menudo sufrieron represión en manos de la mayoría musulmana. De ahí que el nacionalismo emergente haya dado frutos en la burguesía armenia. Pronto hubo diferencias con los nacionalistas turcos, las cuales culminaron en el genocidio de los armenios por parte de los turcos. A parte de los judíos, los armenios son el segundo pueblo más grande que vive primariamente en la Diáspora. La fundación del Estado armenio en la zona oeste de Azerbaiján, no obstante, no resolvió la cuestión nacional armenia. Es difícil poner en palabras las consecuencias del genocidio. La búsqueda del país perdido define su psique nacional y se sitúa en el corazón de la situación armenia. El asunto está agravado por el hecho de que en estas áreas se han establecido otros pueblos desde entonces. Cualquier concepto basado en un Estado-Nación no puede ofrecer una solución. No hay ni una estructura poblacional homogénea ni fronteras claras como lo requiere la modernidad capitalista. El pensamiento de sus oponentes puede ser fascista. Sin embargo, no alcanza con sólo recordar el genocidio. Las estructuras confederadas podrían ser una alternativa para los armenios. La fundación de una nación democrática armenia en línea con el paradigma de la modernidad democrática promete a los armenios una oportunidad de reinventarse. Podría permitirles regresar a su lugar en la pluralidad cultural de Medio Oriente. En el caso de que se renueven bajo la nación democrática armenia, no sólo continuarán jugando su papel histórico en la cultura de Medio Oriente, también encontrarán el camino correcto hacia la liberación.

  6. En tiempos modernos, los arameos cristianos (asirios) también sufrieron el destino de los armenios. Ellos también son uno de los pueblos más antiguos de Medio Oriente. Compartieron un área de asentamiento con los kurdos pero también con otros. Como los armenios, sufrieron la represión por parte de la mayoría musulmana, allanando el camino para el nacionalismo de estilo europeo entre la burguesía aramea. Eventualmente los arameos también cayeron victimas del genocidio en manos de los turcos liderados por el Comité Fascista de la Unidad y el Progreso. Los kurdos colaboracionistas dieron una mano en este genocidio. La cuestión de la sociedad nacional aramea tiene sus raíces en la civilización pero también se ha desarrollado más allá, con el cristianismo y las ideologías de la modernidad. Para una solución es necesaria una transformación radical de los arameos. Su salvación real podría ser el escapar de la mentalidad de la civilización clásica y la modernidad capitalista y, en su lugar, abrazar la civilización democrática y renovar su rica memoria cultural como elemento de la modernidad democrática para reconstruirse como la “Nación Democrática Aramea”.

  7. La historia del pueblo judío también da cabida a la problemática historia cultural del Medio Oriente. La comunidad judía ha tomado las influencias de las antiguas culturas sumeria y egipcia, como así también de aquellas de culturas regionales tribales. Ha contribuido mucho a la cultura de Medio Oriente. Como los arameos, cayeron víctimas de los desarrollos extremos de la modernidad. En este contexto, los intelectuales de descendencia judía desarrollaron un punto de vista complejo hacia estos temas. Sin embargo, esto se aleja mucho de ser suficiente. Para una solución de los problemas como existen hoy en día, se requiere una apropiación renovada de la historia de Medio Oriente sobre bases democráticas. El Estado-Nación israelí está en guerra desde su fundación. El slogan es: ojo por ojo, diente por diente. No obstante, el fuego no puede ser combatido con fuego. Incluso si Israel disfruta de una seguridad relativa gracias al apoyo internacional, no se trata de una solución sostenible. Nada estará seguro permanentemente mientras no se supere la modernidad capitalista. El conflicto palestino pone en claro que el paradigma Estado-Nación no es útil para una solución. Ha habido mucho derramamiento de sangre; lo que perdura es el difícil legado de problemas en apariencia irresolvibles. El ejemplo Palestina-Israel muestra el fallo absoluto de la modernidad capitalista y del Estado-Nación. Los judíos pertenecen a los portadores de la cultura de Medio Oriente. La negación de su derecho a la existencia es un ataque a Medio Oriente como tal. Su transformación en una nación democrática, igual que para los armenios y los arameos, haría su participación en una confederación democrática de Oriente Medio más fácil. El proyecto de una “Confederación democrática al Este del Mar Egeo” sería un comienzo positivo. Bajo este proyecto, las identidades religiosas y nacionales estrictas y exclusivas podrían evolucionar hacia identidades flexibles y abiertas. Israel también podría evolucionar hacia una nación democrática más aceptable y abierta. Sin embargo, sus vecinos también deben atravesar, sin duda, tal transformación. Las tensiones y los conflictos armados en Medio Oriente hacen que una transformación del paradigma de la modernidad parezca inevitable. Sin una solución de los difíciles problemas sociales y las cuestiones nacionales es imposible. La modernidad democrática ofrece una alternativa al sistema que parece incapaz de resolver problemas.

  8. La aniquilación de la cultura helénica en Anatolia es una pérdida que no puede ser compensada. La limpieza étnica organizada por los Estados-Nación turco y griego en el primer cuarto del último siglo ha dejado su marca. Ningún Estado tiene el derecho a empujar a un pueblo fuera de su región cultural ancestral. No obstante, los Estados-Nación mostraron su abordaje inhumano hacia tales asuntos una y otra vez. Los ataques sobre las culturas helena, judía, aramea y armenia fueron en aumento mientras el Islam se propagaba por todo Oriente Medio. Esto, a cambio, contribuyó al declive de la civilización de Medio Oriente. La cultura islámica nunca ha sido capaz de llenar el vació emergente. En el siglo XIX, cuando la modernidad capitalista avanzó sobre Medio Oriente, se encontró con un desierto cultural creado por una erosión cultural auto-infligida. La diversidad cultural también fortalece el mecanismo de defensa de una sociedad. Las monoculturas son menos robustas. Por ello, la conquista de Medio Oriente no fue difícil. El proyecto de una nación homogénea, como lo propagaron los Estados-Nación, fomentó su declive cultural.

  9. Los grupos étnicos caucásicos también tienen problemas sociales que no son insignificantes. Una y otra vez han migrado a Medio Oriente y estimulado sus culturas. Han contribuido a su riqueza cultural incuestionablemente. La llegada de la modernidad casi hizo que estas culturas minoritarias desaparecieran. Ellas también encontrarían su lugar adecuado en una estructura confederada. Finalmente, me permito expresar que los problemas fundamentales de Medio Oriente están nuevamente enraizados profundamente en la civilización de clases. Estos se han vuelto más severos con la crisis global de la modernidad capitalista. Esta modernidad y su pretensión de dominio no pueden ofrecer ninguna solución, ni que decir de una perspectiva a largo plazo para la región de Oriente Medio. El futuro es el Confederalismo Democrático.